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domingo, 20 de julio de 2008

"El Pichón de Cristo" >>> Escuchalo


Te cuento, Macho, que la cagada la hicimos nosotros. Nos largamos a hablar, ¿viste? a farolear. Nos agrandamos, ¿viste? Y. . . ¿querés que te diga?, al pedo, al reverendo pedo. Porque, después de todo, nosotros no le habíamos ganado nunca, empatamos los dos partidos y fueron partidos parejos, ¿viste? que estaban para cualquiera. Pero, yo no sé, hubo gente que empezó a decir que nosotros éramos mejores, que ellos iban primeros de ojete, que nosotros la hacíamos de trapo. Y nosotros nos entusiasmamos, agarramos el bochín y, ¿sabes que? el agrande, viejo, el agrande. Entonces ellos se engranaron e hicieron la justa, porque la verdad que estuvieron bien, un día llaman por teléfono al club, hablan con el Tordo y le dicen que querían jugar con nosotros, ya fuera del campeonato, que querían jugar con nosotros. Que al domingo siguiente que terminara el campeonato hiciéramos un partido en cancha nuestra, en cancha de ellos, en cancha neutral, donde se nos cantaran las pelotas, mira vos, nos relajaron.

Me acuerdo que el Tordo vino todo cagado adonde estábamos entrenando, a decirnos. Y. . . ¿qué íbamos a hacer? Teníamos que agarrar viaje, no nos íbamos a ir al mazo después de todo el quilombo que habíamos armado, te imaginas. Pero la verdad que nos pegamos un sorete bárbaro, porque decíamos: "Estos, ¿sabes qué? nos deben querer pasar por arriba". ¿Sabes el hambre con que nos debían estar esperando? Además, ellos estaban agrandados porque salían campeones, la gente los seguía por todos lados, nos querían romper bien roto el orto.

Así que te imaginas cuando viene Lopecito, el preparador físico a decirnos que el Pacú se había lesionado, nos queríamos morir. El Pacú será medio loco pero es un arquerazo, es el mejor arquero de la liga, de eso no te quepa ninguna duda, y se nos viene a lesionar un día antes del partido con estos hijos de puta. Porque cuando nos avisaron lo del Pacú ya habíamos aceptado el desafío, porque eso ya era un desafío, ¿viste? un desafío de esos de los pibes y al día siguiente teníamos que viajar a Bombal porque, de última, se había decidido hacer el partido en cancha neutral. ¡Qué lo parió! Te imaginas el quilombo. A un día del partido y sin arquero. Porque al boludón de Medina no lo contábamos; primero, que es un bagre de no creer; después, que ni siquiera había ido a entrenar las últimas semanas y además no sé quién lo había visto con un pedo tísico, por ahí, por Chovet, de pura joda. No le íbamos a ir a hablar del partido porque no nos iba ni a entender el desgraciado.

¡La mierda! Bueno. . . ¿qué hacemos? Incluso pensamos en llamar a estos tipos y decirles que postergáramos el partido, que esperáramos hasta que el Pacú se mejorase la gamba, se había jodido la gamba, un tirón. Pero. . . ¿sabes qué?, lo primero que iban a pensar era que nos habíamos recagado en las patas. Que arrugábamos. Que eran todos versos para no jugar. En eso cae Manolito, cuando estábamos discutiendo el fato y dice que por qué no lo llevábamos al "Pichón de Cristo". El "Pichón de Cristo" es un flaco que había jugado una vez en contra nuestro un amistoso, creo que en Máximo Paz. Un flaco, viste, esquelético, las piernitas, mira, como las patas de esta mesa, te parecía mentira que pudiera atajar.

Yo, personalmente, ni me acordaba cómo atajaba. Me acordaba de la pinta porque, la verdad, era un pichón de Cristo, no le decían al pedo así. Mira, sería más o menos como el Luis, ¿viste? no sé si no era más flaco. Pero más alto, y más ancho de arriba, bien de arriba, para colmo con el pelo largón y barbita, cágate de risa, el "Pichón de Cristo".

Te digo que, cuando el Manolito vino con ésa, la mayoría de los muchachos estaba tan en bola como yo. Uno dijo que ese día había atajado un vagón, pero me parece que lo dijo por decir, pero lo cierto era que la gente de los otros pueblos, esos tipos que vienen y te cuentan lo de la liga en otros pueblos, decían que el flaco se pasaba. Y eso que ni siquiera había firmado para "San Martín" de Chovet. Sabíamos que estaba ahí, pero no sabíamos si había firmado o no.

Como ya era el día del partido y veíamos que se nos hacía la noche, el Pato y el hijo del Pato cazaron la picá y se mandaron para Chovet a traerlo al ñato. Medio que había ¿cómo decirte? un acuerdo con los de "Independiente" de Bigand, de presentar los mismos equipos que habían estado jugando el campeonato. Digamos, no se había hablado de eso pero se daba por sentado que vos no ibas a caerte a jugar ese partido con cuatro o cinco monos de primera, ¿viste?, cuando los muchachos cazan las licencias del verano y se van al campo a hacer algo de mosca. Vos sabes que lo llamo al "Sopita" Martínez, le digo de ir a jugar y el "Sopita" viene como por un tubo. O el "Conejo". Pero. . . pero. . . la joda era jugar con los mismos equipos que se había jugado en la liga. Ahora, en el caso del "Pichón de Cristo", qué sé yo, podíamos decirles que lo teníamos a prueba para el próximo año, que ya había firmado, no sé. Además, ellos, con tal de no verlo al Pacú atajando para nosotros, cualquier cosa, mira, que lo lleváramos a Fillol, a cualquiera, iban a aceptar cualquier cosa.

Mira, no te la voy a hacer muy larga. Fuimos a jugar y era un quilombo de gente. Mirabas detrás del alambrado y te daba miedo. Y ellos estaban con todo, ¿eh? Se habían aguantado una semana sin chupar, entrenando como siempre, sin salir de joda después de haber ganado el campeonato para agarrarnos a nosotros y rompernos el culo.

Y bueno, te la hago corta. ¿Sabes quién nos salvó de que nos cagaran, pero que nos cagaran a goles? El "Pichón de Cristo". ¡Dios mío lo que sacó ese animal! ¡Hijo de puta! Ellos no lo podían creer y, nosotros, ¿sabes qué? menos. Si vos le veías la pinta al flaco en el arco y pensabas: "acá le pegan un pelotazo en el pecho y lo destrozan al flaco".

Mira, le sacó al "Tachuela" un cabezazo de pique al suelo que todavía no lo puedo creer. Un balazo, ¿en? En un córner apareció el "Tachuela", ¡qué bien cabecea ese hijo de puta!, entre mil, entre mil que habían saltado y se la pone de pique, abajo. Este se tira y la saca. Dos mano a mano con el wing, el negrito, ese que le dicen "Pacha". Un voleo. . . ¡Uy Dios lo que fue ese voleo, me había olvidado! Un voleo que agarró el "Gallego" en el punto del penal, seco, abajo, que éste, yo no sé cómo hizo, se tiró y la rechazó con esto, con el antebrazo, yo no sé cómo no se lo quebró, y rebotó como hasta media cancha. Y después, qué se yo, mil, mil porque nosotros no parábamos ni el colectivo, nos pasaban por al lado, nos pegaron un zaino que ni te cuento. Y no fue un ratito.

¿Viste que hay partidos en que por ahí te agarran mal parado y los primeros diez, quince minutos, te cagan a pelotazos?. . . Acá no. No. Fue así todo el partido, querido, nos dieron un zaino que no te lo quieras creer. Y nada de toquecito o de ole. No. ¿Qué toquecito? Los negros se venían a sacarnos los ojos, metían centros y entraban quince, qué sé yo, mil. Los hijos de puta la tenían adentro y nos querían basurear, nos querían pasar por arriba. Decí que estaba el flaco. Increíble. En el último minuto le tapó un bombazo al cinco que yo me di vuelta para no mirar porque dije: "Aquí lo mata". ¡Y en tiempo de descuento, otra, esa fue la máxima! Ya el área nuestra era un quilombo, estábamos todos ahí adentro. Se arma una de rebotes después de un córner y el ocho de ellos, el "Pantufla", desde el borde del área, le da fuerte al palo derecho del "Pichón de Cristo". El flaco se tira. . . ¡y no va Huguito y se la toca en el aire! Le pega ¿viste? le pega la cadera al Huguito que había cerrado y le cambia el palo al "Pichón". Yo la vi adentro, ¿viste? La vi adentro. Porque el flaco ya se había tirado, estaba en el aire cuando Hugo le cambia el palo. Yo no sé, no sé cómo hizo. Giró en el aire. . . ¿viste como los nadadores cuando llegan al final de la pileta y giran para volver para el otro lado? Este hizo algo así, en el aire, le pegó un manotazo apenitas con la punta de los dedos y la dejó ahí, picando a diez centímetros de la línea. Llegué yo y, ¿sabes qué? le puse tamaña quema que creo que la perdí. La saqué del pueblo. No la quería ver más a esa hija de puta. Y terminó el partido. Los de "Independiente" no lo podían creer. No lo podían creer. Se agarraban el bocho. Se la comieron doblada los hijos de puta, con un nudo en la tapún.

Y bueno, te cuento. En el vestuario, te imaginas, los abrazos con el flaco, con el arquero. Una barbaridad, una barbaridad. Y el flaco, calladito, ¿viste? no decía nada, o se sonreía, tenía tierra hasta en el ojete pobre flaco, si se la había pasado revolcándose. Los muchachos se bañaron y yo me retrasé un poco. Medio porque antes de bañarme estuve como media hora tirado arriba de un banco de la palmera que tenía. Además, me habían pegado un puntín acá, detrás del muslo, que cuando se me enfrió el músculo me dolía como la puta madre.

Después me bañé y me empecé a cambiar. Fue en eso que lo veo al flaco que salía de la ducha. Y fue raro. . . porque venía con la toalla atada a la cintura, en ojotas, y en eso pasó por debajo de una ventanita donde entraba sol y el sol le dio en la cabeza, ¿viste? y se le formó como una aureola, ¿sabes de qué?, pienso. . . de ese vapor que te sale del cuerpo cuando terminas de bañarte. Lo estaba mirando cuando veo que tenía las palmas de las manos lastimadas, las dos. "¿Qué te pasó?" le pregunto. "¿Dónde?" me dice. "En las manos". "Ah, me pisó el nueve", me dice. Me pareció raro, ¿viste? porque me acordaba que el flaco había atajado con guantes. Después también le viché un raspón bastante fulero por acá, en las costillas. Pero parecía un raspón viejo, de algún otro partido. Después el flaco se cambió rápido, como si estuviese apurado, pero me dio la impresión de que no quería que yo le hiciera más preguntas. Y. . . ¿sabes lo que se me ocurrió pensar? Eso es lo que te quería contar. ¿Sabes lo que se me ocurrió pensar? Mira que uno a veces es boludo, porque por ahí el tipo es un tipo tímido y nada más. Pero pensé. . . "¿Este flaco no andará en alguna fulería, en algo fulero, y no quiere parlarla demasiado?". Boludeces que a uno se le ocurren. Mira cómo es uno de jodido, después de todo. Después el flaco se fue y no lo vi más. Lo buscamos, me acuerdo, durante toda la semana, para ver si no quería firmar para nosotros. Y no lo encontramos. Después volvió el Pacú y ya nos olvidamos del asunto.

ROBERTO FONTANARROSA

Pequeño Homenaje a un GRANDE


Este sábado se cumple un año del fallecimiento del Negro Fontanarrosa, y todos quisieron homenajearlo. Murales en Sevilla, obras de teatro en Barcelona, cientos de historietas, remeras, sitios webs, proyectos de monumentos, y hasta una silla en su adorado bar El Cairo, fueron la inmediata respuesta de la gente que admiraba al dibujante rosarino.

Uno de esos homenajes, el mural de avenida Alberdi al 100 bis que realizó el artista Noke fue reparado este sábado a la tarde por el artista y un grupo de rosarinos que se acercaron a acompañarlo. “Queremos que el folclore triunfe sobre la violencia. El Negro es de todos, no sólo de los canallas", dijo Miguel Ángel Brulé, el Noke, al explicar el porqué de la limpieza del mural, que había sido atacado con pintadas con aerosol (que referían a la rivalidad entre Newell´s y Central). Ariel Meza, uno de los chicos que se acercó al lugar envío su foto del encuentro a este medio.

La necesidad de saludar al Negro tras su muerte fue incontenible, y fue así que surgió un sitio en internet que canalizó esa urgencia: Fontanarrosa con f de fútbol. Allí cientos de ilustradores de diferentes rincones del mundo de habla hispana (y hasta algún brasileño) vuelcan su homenaje y desahogan esas ganas de aportar un granito más en la infinita playa de reverencias.

En Rosario ya hay dos murales que le rinden homenaje, el de Noke, en Alberdi al 100 Bis, que ya fue dañado pero será reconstruído este sábado, y el del español Gaspar García Campano en el Club Leña y Leña, en el que también participó Noke. Este último tiene la particularidad de ser una réplica del mural original en Sevilla. Y la idea de estos artistas es seguir pintando muros y que el rostro de Fontanarrosa se multiplique en más ciudades.


FUENTE: Rosario3.com

martes, 17 de junio de 2008

"El Che era un 5 batallador"

Jugó al golf, al rugby, la rompió como ajedrecista y también se animó con la redonda. El Comandante, según su amigo Granado, no descolló como futbolista... ¡pero cómo metía!

Estatua, revolucionario, ícono pop, comandante, remera, ajedrecista, wing de rugby, golfista, arquero tipo Amadeo, ciclista, nadador y domador del Amazonas, fan de Gatica, cinco batallador, rosarino, argentino, cubano, del mundo, un hombre, un gran hombre, el Che. Nació hace 80 años (14 de junio de 1928) bajo el nombre de Ernesto Guevara de la Serna. Y hoy es todo eso. Y mucho más. "El se merece la estatua. Porque el Che, Martí, Sarmiento, San Martín, Bolívar, toda esa gente que ha luchado y hasta muerto por un futuro mejor, se la merece. No sé si le habría gustado, je, porque esas cosas, a él... Pero me pone contento porque, al final, los buenos triunfan", dice Alberto Granado, 85 años, casi medio siglo en Cuba, donde aún reside. Intimo de Guevara, llegó a la Argentina para el homenaje por el 80° aniversario del nacimiento del mítico Che. Pocos compartieron tanto con Guevara como él, compañero del primer viaje a través de América Latina en la famosa moto La Poderosa. La película Diarios de Motocicleta retrató la aventura que ayudó a moldear el futuro de Guevara. Y ese temple de hierro también lo empezó a forjar a través del deporte:"El Pelao (así lo llamaba de pibe) era un hombre deportista, le encantaba".

-¿Y qué practicaba?

-De todo. Cuando lo conocí, él tenía 14 años. El primer deporte que practicamos juntos fue el fútbol.

-¿Jugaba bien al fútbol?

--Mmmm... Como en todas las cosas de la vida, era muy tenaz. En ese tiempo, si vos querías anular a un jugador contrario, lo ponías a él y Ernesto lo perseguía por todos lados. Le decíamos Yácono, por el petiso de River (NdeR: Norberto, half derecho de La Máquina). El Che te marcaba y era una estampilla. Pero no tenía un juego vistoso ni elegante, eh... Era un 5 batallador... Y en el arco usaba un estilo tipo Amadeo Carrizo, salía mucho del área, y al principio lo querían matar. Era muy arriesgado. Más tarde empezamos a jugar al rugby. Yo era hooker y a él lo pusimos de wing y otras veces veces de medio scrum, conmigo de apertura... El deporte nos unía. Muchas veces nos juntábamos a hablar de táctica, de rugby y de fútbol.

-¿Tenía algún futbolista predilecto?

-Tenía de ídolo al Chueco García, un wing izquierdo de Central y de la Selección. Y otro al que quería mucho era el Torito (Waldino) Aguirre (NdeR: N° 10 de Central).

-¿Era hincha de Central?

-Nunca me lo dijo, pero era de Central... Casualmente hace poco vino un grupo de argentinos por mi casa, hinchas de Central. Y me trajeron un recuerdo de aquel gol de palomita...

-El de Aldo Poy.

-Sí. Y, la verdad, mucho no me gustó, porque es como un símbolo de la desunión, ponerse contento porque el otro perdió. Se lo dije a un hincha de Newell's que también me visitó y estuvo de acuerdo. El Che es para todos.

-¿Hablaban de fútbol?

-Por ahí nos poníamos a recordar equipos. ¿Te acordás cómo formaba Atlanta en ese año? Cosas así. Era como una competencia, a ver quién sabía más.

-Es decir que el Che sabía de fútbol.

-¡Sí! Leía mucho El Gráfico, La Cancha, la revista Racing...

-¿Alguna vez fueron a la cancha juntos?

-Sí. Recuerdo que vimos nada menos que Millonarios (Colombia) contra el Real Madrid. Y dos veces, una de ellas en España.

-Entonces el Che vio jugar a Di Stéfano.

-Claro. Y recuerdo una anécdota. Ernesto era de mirar el partido callado. Y vos sabés que había un gallego al lado nuestro que, bueno, ese día le estaban dando un baile bárbaro al Real Madrid, jugaba Antonio Báez (NdeR: crack argentino que deslumbró en Platense) y lo tenía loco a Muñoz, que era un half de ellos, y el gallego grita: "¡Rómpelo!". Y el Che se da vuelta y le dice: "Eh, si tanto te gusta la sangre, ¿por qué no vas a ver a los toros?".

-¿El tuvo algún ídolo?

-A Ernesto le gustaba el Chino (Oscar) Pita (NdeR: gran peso welter de los 50), porque era rosarino. Le encantaba el boxeo. En Córdoba íbamos a los festivales... Y más de grande iba al Luna Park. A Ernesto le gustaba Gatica, aunque yo le tenía un poco de bronca, me parecía medio payaso. Yo era de Prada.

-¿Qué otro deporte hizo?

-Nadaba muy bien y eso que daba el handicap del asma. Fijate que cruzó el Amazonas nadando, el desgraciado. Ese fue uno de los momentos más duros de mi vida, porque... ¿sabés lo que es tirarte en un lugar que está lleno de pirañas, de serpientes?

-El ajedrez le encantaba.

-Jugaba muy bien. Cuando triunfó la revolución, dijo que Cuba iba a formar grandes campeones. "Vamos a empezar a darles clase a los muchachos", se entusiasmaba. Y efectivamente, Cuba ya tiene más grandes maestros que varios países latinoamericanos. El participó de varios campeonatos en el Ministerio de Industria.

-¿Qué anécdota recuerda de sus años de rugbier?

-Cuando le tomé la prueba para entrar al equipo de rugby. Viene Ernesto y le digo que lo vamos a cuidar por lo del asma, que el rugby le va a hacer bien, pero que para entrar al equipo había que hacer un examen de ingreso. ¿Cuál? Puse un palo de escoba sobre dos sillas, le di la camiseta con hombreras y le pedí que saltara sobre el palo y cayera con el hombro. Perfecto, dijo. Y el saltó una vez, dos, tres, y si no le digo que pare me hace un hueco en el pasto. Por ese tiempo nació el apodo Fuser, así lo llamaba yo. Pasa que a Ernesto, en los entrenamientos, le gustaba decir mientras corría: "¡Acá va el furibundo Serna!". Yo lo abrevié Fuser.

-¿Y del Che arquero qué recuerda?

-¿Saben la del penal atajado? El tema es que cuando salimos del leprosario, en la balsa, encallamos en un lugar... Ya habíamos pasado Leticia, Colombia, llegamos y no sabíamos qué hacer. Y nos propusimos como entrenadores de fútbol. Je, el hecho de ser argentinos nos ayudaba, "algo deben saber si son argentinos", pensaban. Entrenamos a un equipo y un día se hizo un campeonato relámpago. Y el Pelao fue al arco. Empatamos y lo definimos por penales. El atajó uno, pero el nuestro tiró los tres penales afuera, ja.

-Si tuviera que resaltar una sola cualidad del Che, ¿cuál sería?

-Dos: su incapacidad para mentir y su capacidad de trabajo. No mentía nunca.

-¿Qué lo conmovía?

-Casi todo, era muy sensible. Yo digo que eso es lo que lo mató a él... Mejor dicho, él iba a morir en la lucha, siempre lo supuse, así que no lo mató nada... Pero cuando iba con el grupo de guerrilleros en Bolivia, había cinco que no podían ni caminar, enfermísimos. Y él, por no dejarlos y evitar que llegara el Ejército boliviano y los torturara, los llevaba consigo...

Granado sonríe. Se lo nota feliz. "Si vos querés dormir tranquilo pensando que ningún chico en Cuba se acostará sin comer, para que te alcance para todos por ahí tenes que bajar tu ración de porotos", dice. Y nos deja pensando. Y nos deja la frase postrera. "Muchachos, ¿saben qué quiero transmitir cuando hablo del Che? Que son posibles, las utopías son posibles".

FUENTE: Ole

sábado, 17 de mayo de 2008

Participaciones Internacionales

Su logro más importante a nivel internacional es la obtención de la Copa Conmebol 1995. En ese torneo, en las primeras rondas eliminó al Defensor Sporting de Uruguay, Cobreloa de Chile y Atlético Colegiales de Paraguay.

La final de la Copa Conmebol de 1995, es recordada ya que Rosario Central logró revertir un marcador adverso (0:4) como visitante en el Estadio Mineirao, para finalmente vencer al Atlético Mineiro de Brasil en el Gigante por el mismo resultado, para después ganar la copa en la definición por penales.

Los goles del conjunto rosarino fueron marcados por Horacio Carbonari, en 2 ocasiones (el segundo suyo, el cuarto del equipo, en el último minuto del encuentro), Rubén Da Silva y Martín Cardetti.

En aquel equipo dirigido una vez más por Don Ángel Tulio Zof, se destacaron la seguridad de Roberto Oscar Bonano en el arco, la solidéz de Horacio Carbonari y Federico Lussenhoff en defensa, el ida y vuelta de Eduardo Coudet y el manejo del ya veterano Omar Arnaldo Palma en el medio campo, y la inteligencia y frialdad del uruguayo Rubén Da Silva y la contundencia goleadora de Martín Cardetti en ataque.

Central fue el campeón. También por primera vez para un equipo del interior del país, en un certamen internacional oficial.


Plantilla campeona:
"Pastilla" Ordóñez, "Colorado" Lussenhoff, "Petaco" Carbonari, "Tito" Bonano y "Pato" Graff, "Negro" Palma, "Vitamina" Sánchez, "Polilla" Da Silva, "Mono" Gordillo, "Chapulín" Cardetti y "Chacho" Coudet. DT: Angel Tulio Zof

La Copa Conmebol también la disputó en las ediciones de 1996, 1998 (siendo subcampeón del Santos FC de Brasil), y en 1999.
Rosario Central participó en la Copa Libertadores de América en los años 1971, 1972, 1974, 1975, 1981, 1987, 2000, 2001, 2004 y 2006 alcanzando en dos oportunidades las semifinales (1975 y 2001).

Otros torneos internacionales en que participó fueron la Copa Mercosur en el año 2000, donde cayó en la definición por penales contra el Vasco da Gama en cuartos de final (quién finalmente se consagró campeón); la Copa Sudamericana en las ediciones
de los años 2003 y 2005; la Copa Master de Conmebol de 1996; y la Copa de Oro Nicolás Leoz en ese mismo año.

En total, el canalla acumula 19 participaciones internacionales, con un récord que mantuvo hasta el año 2005.
Hasta ese entonces, no había perdido en su estadio ningún partido contra un equipo de otro país, acumulando un invicto de 41 partidos (con 31 triunfos y 10 empates). El mismo se cortó contra SC Internacional de Brasil, por la Copa Sudamericana,
al caer por 1:0.

Por torneos internacionales, se enfrentó a su clásico rival en dos competiciones (en total 5 partidos) habiéndolo eliminado en
las dos oportunidades. Por la Copa Libertadores de 1975, se enfrentaron en la primera ronda, en un grupo en el que también estaban el Club Olimpia y Cerro Porteño de Paraguay. Ambos finalizaron en la primera posición, habiendo empatado en los enfrentamientos entre sí. En esa copa sólo clasificaba el primero de cada grupo, por lo que tuvieron que jugar un partido desempate para definir quién pasaba de ronda. El mismo lo ganó Central por 1:0, con gol de Mario Kempes el 11 de abril de 1975.

Por la Copa Sudamericana 2005, también se encontró en primera ronda con Newell's Old Boys, pero esta vez en una
clasificación en partidos de ida y vuelta. Tras empatar como visitante por 0:0, el elenco auriazul se quedó con la clasificación
el 29 de agosto de 2005, tras vencer por 1:0 en el Gigante de Arroyito, con gol de Germán Rivarola a los 44 minutos del primer tiempo.

En total, sobre 5 encuentros, Central ganó 2 y empató los 3 restantes, manteniendo el invicto por torneos internacionales
sobre los "Pechos".

Copa Conmebol: 1995
Subcampeón de la Copa Conmebol en 1998

Amistosos
El club se consagró ganador de otros torneos de carácter amistoso.

Amistosos nacionales
Copa San Martín de Tours: 1967 y 1975
Copa Semana de Mayo: 1979 y 1980
Torneo Esperanza 84: 1984
Copa Consagración: 1984
Torneo Rosario 86: 1986
Copa Ciudad de Necochea: 1997
Torneo Ciudad de Córdoba: 1999
Copa Ciudad de Tandil: 2003 y 2004
Copa Estado de Israel: 2006

Amistosos internacionales
Cuadrangular de Guadalajara (México): 1974
Copa Yakarta: 1975
Copa Ciudad de Nápoles (Italia): 1988
Copa Ciudad de Rosario: 2000
Copa Ciudad de Colonia (Uruguay): 2003
Torneo internacional Ciudad de Rafaela: 2006

Maximos goleadores


Desde 1939 hasta el 31/12/99.